Está Carrera Andrade y el resto. Su palabra se levanta de la tierra y construye un verso claro y expresivo. Es sencillo y, por ello mismo, engañoso. Nadie ha empleado, en el Ecuador, con tanta limpieza y originalidad la metáfora como Carrera Andrade.
el recuerdo es apenas un nenúfar
que asoma entre dos aguas
su rostro ahogado
(Biografía para uso de los pájaros)
Con solo esos tres versos, muy bien habría podido haber hecho Carrera otro de sus microgramas. Hay, en su poesía, la confianza de la mano que atrapa las cosas y nos las acerca. De pronto, por la metáfora de Carrera, uno descubre que todas las cosas tienen su cierta molicie. Incluso el recuerdo, que no es más que un ahogado que asoma la cara para espantarnos el día.

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