miércoles, abril 28, 2010

Es hora de hablar

(porque Bunbury ha dejado en su último disco una confesión que ya nos hubiera gustado hacer a muchos)

es hora de hablar

de la quimera de otra vida,

de lo que no supimos expresar,

del trapecio que ante la nada

oscila ,

de tragedias y triunfos

que duran un segundo,

de alterar el destino

y de la fábrica de hielo del olvido,

es hora de hablar

de las cosas rotas

que no puedo arreglar,

de que este humor no tiene que ver contigo,

que hace tiempo que nada acabar consigo,

que la fama es el opio del triunfador

y más vale suerte que talento,

y me basta este momento

como una revelación

es hora de hablar

de las voces de los hombres y su engaño,

de la verdad como forma de violencia,

del dolor y de la inocencia,

del infinito entre tus brazos

y de los límites de mi cuerpo

y el regateo de mi ficción

(pura ficción)

es hora de hablar

de la culpa y la madre del castigo,

de hacerse viejo entre tus enemigos,

del lento proceso de derrumbe,

y que nunca hablamos

de lo que hay que hablar,

de secuencias de presagios

que se cumplen

y que quiero hacer muchas cosas por ti

las más posibles

es hora de hablar

de la quimera de otra vida

Enrique Bunbury

(de Las consecuencias, 2010)

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